domingo, 2 de diciembre de 2012

domingo de pasiones

Hay mucha gente que detesta los domingos, les aburre la soledad, la rutina del domingo, las siete de la tarde, lo previsible del día. Para quien  escribe estas líneas no existe eso, no es que sea todo diversión  o  amigos o salidas, ésa parte de la historia ya se terminó para la Patrona, termionaron aquellos años de la infancia de sus hijos cuando disfrutaban todos de una casa en el campo con la familia de su marido.  Junto a los abuelos compartían los domingos con asado y para todos era un gran programa:  el río, los niños pequeños ,los abuelos tan queridos, amigos de los abuelos con sus vejeces, luego, todos juntos era el volver a la casa de la ciudad con cansancio pero felices.
 En ésta nueva etapa de los cincuenta años los abuelos han muerto, la casita del campo no está mas, todo cambió, se perdieron amigos de años, los chicos se hicieron adolescentes, eligieron sus vidas, crecieron y cumplieron años, algunos ya ni siquiera viven con sus padres, y la realidad es otra. Ésta familia vive en una realidad nueva, con una  casa distinta, y un presente diferente.  Y hasta los domingos son diferentes. Después de realizar una fiesta nos acostamos a las seis de la mañana, y dormimos toda la mañana, a los niños pequeñitos solíamos decirles que era el sueño "de la bella durmiente", ya no lo es tanto porque nos turnamos para trabajar durante la noche y entonces disfrutamos de la mañana del domingo, al menos yo porque adoro escuchar la radio, adoro, hay excelentes reportajes a gente inteligente, música, Piazzola, unos mates  y es en ese momento que me percato de que empieza mi dulce rutina de domingo.
Ya había tomado un café antes de comenzar el sueño, a las seis. ahora... tipo mediodía se impone un brunch familiar, con todo lo que ha sobrado de la noche: milhoja de papas, pollo arrollado, panes, si sobró torta dulce o tartas ¡muy bien!  café con leche, coca-cola abierta de la noche, hielo. ensaladas varias, en definitiva un brunch espectacular hasta mas o menos las dos, dos y media de la tarde, y luego... la siesta, los chicos aprovechan del dolce far niente de sus padre para gastar la computadora, ya que éstos cierran la puerta de su cuarto para todo el disfrute imaginable que incluye: televisión, películas, computadora, internet, sexo, sueño, partidos de fútbol, café mas tarde, chocolate, libros, literatura, diarios que no se leyeron durante el día anterior, crucigramas, y lo que dos personas quieran hacer un día domingo, un día para no hacer  nada, descansar el cuerpo después de 24 horas de un arduo trabajo físico y mental.
Después de la larga siesta nos volvemos a reunir todos y compartimos cosas que nos gustan a todos, en el verano disfrutamos el parque, el afuera, en el invierno todos vemos cine porque siempre hay una buena opción en la tele, todos sabemos y defendemos el derecho a no manejar el auto, es decir: la familia se queda en casa y tranquila,  a veces el padre dibuja o pinta a la tardecita, la patrona lee, hace collares, escribe y siempre está en la zona del lavadero preparando la ropa para el día siguiente.
No hay aburrimiento, no hay posibilidad de tristeza por el día lunes. La patrona sabe que ha vivido con intensidad este día domingo y que a pesar de que siempre está atareada y le cuesta desenchufarse de la tarea diaria, ella ha sido bastante feliz.

lunes, 5 de noviembre de 2012

2001 Odisea del Espacio, de la mano en el Día de los Muertos




"Hoy mi computadora está mal, muy mal"  -dijo mi co-equiper en el  trabajo- Yo, sentada frente a otra pantalla, callada y concentrada en lo que estaba escribiendo no reparé en el comentario, y quien había pronunciado su  la frase prosiguió con  su discurso... "Parece Hal, ¿te acordás?  La computadora de la nave de "2001 Odisea.del Espacio,   cuando decide vengarse  de los astronautas que quieren desconectarla"...
Súbitamente los ojos se me llenaron de lágrimas y me dije bajito: "no quería acordarme de este día, pero se ve que los muertos, quieren volver".
 Es que hoy es 2 de noviembre, día de todos los Muertos. Éste día ya  casi no se  conmemora, al menos en la ciudad donde yo vivo, pasa desapercibido entre la vorágine de  obligaciones;  tal vez ni siquiera sea un día con sentido de recuerdo, o de celebración. Con todo, cuando perdés a alguien a quien querés, hoy, dos de noviembre, te corre un frio por la espalda, y recordás.



 Mi padre (ya escribí una nota sobre él) nos llevó al cine a sus tres hijos mas grandes,  a ver la obra maestra de Stanley Kubrick  escrita por Arthur Clarke.  Conservo hasta el día de hoy la sensación de la película al verla por primera vez, no me he olvidado.  Yo tenía alrededor de ocho o nueve, mis dos hermanos siete y seis... no sé. Todos la vimos, todos, la piedra negra, el espacio, las imágenes de la nave, la comida en pomada, y lo mas fuerte: el mono. el comienzo de la humanidad, los primeros homínidos, el mono golpeando con el hueso, la música de Richard Strauss, muy fuerte para una nena. muy fuerte.
Gracias papá, por tenerme de la mano y mostrarme a Kubrick, a Peter Sellers, a Chaplin.  Gracias por los interminables conciertos. por Tchaikovsky  y por Mahler (no olvido la tristeza de la Quinta, de Mahler) también por contarme la pasión de Chopin, Gracias por los robots, por la revista   Mas Allá, que devoré en la pubertad, a escondidas. Por todas las escondidas literarias disfrutando  la ciencia ficción que tanto amabas, gracias a vos viajé a Marte con Bradbury, conocí todos los relatos de El hombre ilustrado, y me imaginé mas adelante que un deshollinador me amaba, a mi, niña  lejana y triste,  como en "Remedio para melancólicos".Tamabién es justo decir gracias por hacerme conocer a Vinicius de Moraes y a Edgar Allan Poe.  Hoy apareciste sin querer mientras hacía mi trabajo, ya adulta, ya madre, y te juro que a  veces no tengo ganas de que aparezcas para no extrañarte, pero bueno, de la misma manera que como padre vos me invitabas a tu mesa a compartir Boris Karloff y Bela Lugosi, hoy papá  estás invitado a mi tristeza y te vuelvo a tomar de la mano.
 Gracias por darme la vida.

viernes, 26 de octubre de 2012

En el día de la Suegra

Según varias publicaciones, hoy, 26 de octubre, es  el día de la Suegra.

Mi suegra  -palabra antipática si las hay- ya no está más en este mundo. Pronto hará siete años de su
inesperada muerte, y como yo la recuerdo y la quiero, y considero que fue una mujer extraordinaria,
 es que  la mañana de su entierro preparé este escrito que he guardado. Curioso, en un país en donde esa relación es tomada en broma, yo me lo tomé en serio. Comparto las palabras para una mujer maravillosa, que entre otras cosas me dio nada más ni nada menos que su hijo mayor, con quien comparto los días.

                                                                ANDAR ANDANDO
                                                         

Alguna vez me iba a imaginar contestar “andando” cuando me preguntaran ¿cómo estás? No.
Tampoco podía pensar que era correcta la perífrasis de “andar andando” para expresar que uno  estaba  caminando, paseando, dando vueltas por ahí...  Y es que esas sencillas palabras las aprendí de ella. Marta, mi suegra. Y eso la caracterizaba para mi. El hecho de andar. De ella aprendí que uno anda y debe andar siempre, sin descanso, y levantarse aún cuando no se tienen ganas, y servir al otro, y sonreír con el alma y trabajar,  y dar, dar siempre, brindarse por entero.  La voy a extrañar en Síquiman, porque  era quien comenzaba los asaditos, quien reunía con su abrazo a un  montón de gente de todos los colores y edades, que se llegaba a compartir esos domingos, y ella “andando”, con el mate primero, el asado después, mas tarde de nuevo el mate...  Me va a faltar también alguien que diga “ni calvo ni tres pelucas” o ¡es un día de Gloria! Porque  todas esas cosas,  junto con el amor por el jardín, la felicidad de compartir una mesa, las empanaditas cordobesas dulces, los siempre arreglos de flores, la mirada estética del artista puesta en todos los detalles, todo eso seguro, me va a faltar. Y  voy a extrañar además lo que Marta me enseñó con su ejemplo : a amar inconmensurablemente, a respetar la decisión del otro, a apoyar a sea quien fuere en sus proyectos, sin críticas, sin reproches.
 Le tengo que decir gracias, Marta, por todo lo que me dio, -empezando por el Pepe- porque fui muy feliz haciéndola abuela y contándole cosas pequeñas por teléfono, porque también fui feliz trabajando duramente en esa casa que usted tanto quiso –La Quinta-,  y porque todo lo que aprendí de usted solo fue en pro de la vida, de la reunión, del amor y de la paz. Muchas gracias y, para no perder mi vieja costumbre de niña bien educada y agradecida,  le diré hoy “gracias por todo”.
los picnics  que tanto le gustaban, mis chicos, muy pequeños.


Laura María Cámara  6 de noviembre 2005  en el día del entierro de su suegra, Marta.

domingo, 21 de octubre de 2012

ahora habla el nieto (en relación a Consejos...)



Ahora habla el nieto.


Si, abuela, ya sé. Hoy cobran los jubilados. Y sin aumento.
¡Ja!  ¿te acordás? Yo, de mas o menos ocho años, en penitencia, sentado en el pasillo, mirando la pared y las manos cruzadas en las rodillas sucias, completamente mudo. Y escuché el noticiero por la radio :”hoy se le abonará a la clase pasiva, los apellidos que comiencen por…” Ahí está –me dije sonriendo- ¡la abuela me va a comprar el auto celeste de la juguetería! Y en cuanto salí de la penitencia  y le di un sonoro beso a mamá pidiéndole perdón por haberla hecho caer al sacarle la silla en que se iba a sentar, y así  desparramar en la mesa todos los fideos con albóndigas del almuerzo. Cuando  ella  me abrazó y se secó las lágrimas que rodaban por su cara enfilé corriendo  para la casa de la abuela, que vivía cerquita de la nuestra.
Lo recuerdo ahora, que estoy re-jodido, que no tengo trabajo  por más que  he enviado mil cartas y me he presentado en cien oficinas, es que siento  que no es un mundo para mi, siento que a mí me gusta jugar,  y me gusta el mundo. Y me hacés falta ahora abuela.
Yo jamás le conté a la vieja que la descompostura que te agarraste y por la que casi te tiene que internar es porque vos te morías de ganas de comer un choripán en el parque, y me invitaste, haciéndome tu cómplice, y después te regalé la risa cuando subimos al gusano loco y  te despeinaste con el viento, recuerdo cómo nos divertimos y cómo nos reímos los dos, pobre… después te tuviste que aguantar parada  mientras yo me hacía el campeón en los “autos chocadores” hasta que te cansaste y te sentaste muy enojada,  pensar que yo estaba feliz, por fin!!! Me hartaba de maniobrar mi propio autito, de andar rápido de frente y de chocar, girarlo, otra vez doblar y buscar con mis ojos tu mirada y tu saludo, abuela. Al salir del parque fue cuando nos comimos el desgraciado choripán,  yo pedí uno con mayonesa, mostaza y kétchup y no me hizo nada… pero a vos sí.
Ahora, desde donde estés yo sé que vos pensás en mi y también sabés que  con este cuerpo grande que tengo,  no  he dejado de ser un poco un niño. Y ahora que mi vida por ahí me pesa te quiero y pienso en vos y en la falta que me hacés. 
¡ Mierda con esta vida de jóven sin laburo! me digo y me repito, y se me viene tu cara dulce  que dice suavemente como esos abrazos que me faltan : - “Y bué, ya va a mejorar, siempre que llovió…paró”-
Repito tus palabras  esperanzadoras, me tiro en la cama y  poco a poco, un cachito más tranquilo... me voy a dormir.

viernes, 19 de octubre de 2012

Friends (porque fue lo que me pareció)

Patricia come livianito y toma Agua.
Andrea, Cristina y la Pato
Quiero contar un momento, un instante, algo que pasó. Fue mágico e inesperado. Una reunión de amigos.
Tengo una amiga a la que adoro,  Patricia, en realidad, adoramos, porque es amiga de los dos, de mi marido y de mí.  Con él compartió mucho más, mucho, porque compartió infancia y adolescencia y un mismo colegio, las vivencias lindas y dolorosas del crecimiento, los años de plomo de nuestra patria, la música, la educación. Conmigo la cosa es mas reciente y tiene muchos matices, las confesiones, la diversión los chismes, el jardín, la plástica. Y ambos adoramos a Patricia. Salimos mucho, vamos al campo, lloramos nuestras penas los tres, reímos y tomamos Lemon Champ también los tres, desde siempre.
Patricia nos invitó a la muestra en el  Palacio Ferreyra , se  inauguraba una restrospectiva de su padre -el pintor  José  Cárrega Nuñez, junto con la del pintor Martiniano Sciepaquerccia, extraordinarios plásticos cordobeses, y al margen de la muy buena muestra, al salir decidimos ir a comer juntos, éramos varios y ya nos conocemos de otros cumpleaños de la Pato, y nos reunimos en un barcito, plena plaza España.
Pintaba para mal: barcito chico, algo amontonados todos,calor, humedad y música ambiental , no obstante... la magia llegó:  una presta moza con sus cartas, ávidos comensales decididos a comer INMEDIATAMENTE, por lo que no hubo ni demoras ni titubeos súbitamente el barcito se había convertido en un lindo lugar  , con  mucha alegría en donde  reinaba el  humor. Variopinto el grupo: muy intelectuales: escritoras, psicoanalístas, sociólogos, comunicadores  profes y artistas conversaban vivamente, se hacían confesiones psicológicas y no descuidaban los buenos chistes ni la ironía. Y ¡llegaron los platos!
A la  mesa la vistió una fantástica presentación en platos cuadrados de ensaladas finísimas y muy gourmet, también hubo elección por parte uno de los comensales de un típico lomito, yo elegí unos sabrosos sorrentinos con filetto y crema, mucha cerveza... un placer. siempre pensando en Patricia, me quedé con la idea de que debe haber sido muy feliz en ese día, inaugurar y traer al presente a su papá, un gran  plástico, estar con la Sofi, su hija, una diosa total de casi dos metros que parece una actriz sueca, y culminar el día con amigos que la quieren y que disfrutan la comida, ¡que bueno!
Pato Cárrega y  José
Silvia y Manuel, los que se ocupan de nuestros rayes!
Andrea Guiu escritora, la Cris, comunicadora, y nuestra amiga la Pato, muertas de risa.
El Pepe -muy creativo- eligió un Lomito con papas bastón.
 Acompaño este breve relato con fotos del momento   Espero que les haya gustado, hagan comentarios!

La Patrona, octubre 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

Campeón




A horas del comienzo de la primavera, sol bellísimo y todo el verde que ha traido la lluvia de ésta semana, escribo un cuento (por fin!). Perdonen mis lectores ocasionales por el vacío entre  cada publicación, hay momentos en que no tengo nada que entregar, es como si mis bolsillos estuvieran vacíos y no quedara
ni siquiera esa última monedita que buscamos y rebuscamos para dársela a quien nos hace un favor, o a quien lo necesita verdaderamente. Por momentos la patrona va pensando y pensando qué entregar, sobre
qué escribir, y pasan los días y...nada.
Sin embargo hoy parece que  la musa anda cerca y   lo que voy a contar es fruto de un gran amor por un ser bellísimo y extraordinario: Nuria, mi perra.
 A Nuria la trajo de prepo Dieguito, de mis hijos una estrella brillante y cegadora, que reclama atención todo el tiempo con sus veinte años al igual que los de la infancia, para él preparo vianditas sanas que le dejo listas en envases plásticos, con él tenemos una hermosa huerta que hoy nos proveyó de acelgas con los que hice una fantástica tarta Pascualina, y Diego  (sobrenombre: perinola, porque TOMA TODO) quería tener un perro, en este caso fue una perra, y de raza calle, porque se la dieron en el Paseo de las Artes, y la trajo al caserón.
Nuria nos ha conquistado, es una damita pequeña, color canela, de pelo corto, y que parece que en sus ancestros tiene cazadores, porque da cuenta de palomas y de los pollos del vecino, que esconde prolijamente para que no la reten. Yo la hice operar para que no tuviera feos trances con otros perros de por acá, porque es doloroso ver sufrir a una perra en cruzas terribles y pariciones múltiples, el día de la operación no lo voy a olvidar nunca mas porque fue como cuidar a una persona querida, llevarla, esperarla, subirla al auto, y cuidarle los puntos, y mas tarde los remedios y como si todo esto fuera poco: un bifecito
de hígado bien cocido durante varios días para que se recuperara bien, ¡no cualquiera tiene esos cuidados!
Ahora somos inseparables, salgo y cuando llego a casa a quien primero saludo es a ella, que me contesta con sus besos, sus regalones ladridos, cuando estoy quieta,sentada al sol ella se echa a mis pies buscando los mimos y las caricias en el lomo, y también salimos a caminar las dos, ella a mi lado, pero oteando la vereda de enfrente, porque si hay algún pichicho no duda en ir directo a ladrarlo y a molestarlo, provocando múltiples griteríos perrunos y mi bronca y preocupación por la calle, no vaya a ser cosa de que se cruce y la pise un auto! Estoy loca por ella, le preparo la cama, le hago de comer -cuando puedo- , le compro comida balanceada y bueno, me siento feliz con su compañía. Es un regalo de la vida.
Para ella, su compañía fiel su "perridad" hermosa es este cuento: Campeón.






¡Ésto no es más vida! ¡no es más vida! -murmura Campeón dando vueltas por el departamento de dos
ambientes. Ha pasado toda la tarde caminando de aqui para allá, ladrando al timbre del vecino, subiéndose a los muebles para ver por la ventana, por suerte esta mañana pudieron salir con su dueña y atisbar la plaza, donde Campeón  corrió a los chicos, a las palomas y también pudo trotar al sol por el barrio, con toda la alegría, pero... no, no es vida para un perro como él! un perro de la calle, como él.  Campeón se pregunta cómo es posible que con el amor con que lo habían recogido, criado y acostumbrado desde cachorro  ahora estar como está en este momento: sólo como un perro, haciendo...nada hasta que su dueña llegue del trabajo, ¡no! él, un verdadero ejemplar de la calle, encontrado al azar por dos, que se querían como locos y que también lo querían a él... Algo había que hacer...
 Y Campeón encontró la solución: aullar como un lobo su soledad entera y su malestar.




A Campeón no le gustaba nada lo  que hacía, y seguro se arriesgó a un fuerte tironeo de orejas o a que le pegaran hasta con un un cinto y es así que su dueña se vio, a fuerza de timbrazos y gritos de los vecinos a salir una madrugada en la oscuridad, mal vestida y con una correa llevando al animal hasta la casa de su ex-amo.  "-no quiero desprenderme de él, adoro a este perro desgraciado"- Pensaba Silvia mientras  manejaba,
"-pero no sé en qué minuto lo dejé conmigo!, Alejandro no se opuso, tal vez para que no me quedara tan sola, o por seguridad,  pero me ha hecho la vida imposible, sillones rotos, rasguños a las puertas y lo peor...
la obligación de tener que salir a caminar todos los días cuando vengo extenuada!, ¡Basta!"
Y Silvia toca el timbre en una casa de departamentos, esos que tienen las escaleras externas, tardan en abrirle y suben ella y el perro callados, el uno junto al otro. Alejandro sorprendido y aún con aturdimiento abre la puerta y vé a estos dos, le es difícil aguantar la risa, "-pasá"- le dice  a quien hasta hace poco compartió su vida, y ellos pasan, "mirá -dice Silvia- vengo a traerte a Campeón, no lo aguanto más, se vé que te quiere más a vos o... no sé pero aúlla todas las santas noches y  los vecinos nos quieren matar a los dos! no... ya no puedo más!"
Alejandro se compadece de este ser desgreñado, mal vestido y a punto de llanto, y le dice de acostarse en su cama de una plaza. Para no pasar frío Silvia se acuesta, sabe que no es lo que mas quiere en este mundo, después de todas las peleas y discusiones interminables con Alejandro, después de todas las verdades o no que se han dicho, pero se acuesta. Alejandro busca un viejo bife en la heladera y unas frazadas para Campeón, lo acomoda al lado de la cocina y no teniendo otro lugar para ubicarse dentro del departamento
se mete él también en la pequeña cama.  En el silencio de la noche todo  recupera la calma.
La mañana de primavera despunta sus primeros rayos, Campeón levanta la cabeza y observa que  sus dueños amanecen abrazados. Hay silencio en ese nuevo hogar, hay paz y el sol está nuevamente saliendo.
Campeón se refugia en las frazadas, hunde su cabeza entre las patas y se dispone a dormir ¡al fin! feliz.

jueves, 23 de agosto de 2012




 Consejos de abuela: ¿cómo hacer para dormir bien?

Te vi.  No me preguntes cómo, vi que te revolvías la otra noche en tu cama, sin remedio, pasando largos ratos en la oscuridad, inmediatamente pergeñé una receta, para quien se ha desvelado intentando la manera de buen dormir.
Presta atención: durante el día realizarás tu trabajo o tarea habitual, pensando en ése momento sublime en que te vayas a la cama, no bebas demasiada cafeína y realiza si puedes algún ejercicio físico.   Y cuando ya sea la hora... llega a tu descanso tratando de no incorporar en tu cabeza ideas negras,  violencia, crímenes, angustias de otros o miedos. 
Procura tomar un baño tibio, comer liviano, saborear un postre con algo de dulce, o un vasito de leche tibia antes de dormir. Al entrar en la cama relájate y piensa en la maravillosa cobertura que envuelve tu alma: el cuerpo, a quien deberás dar descanso. Piensa en todo lo que soportaron tus pies durante el día, los dedos, los tobillos, los huesos y músculos de todo tu cuerpo, y ahora intenta adentrarte en el torrente de tu sangre, en el corazón, en el cerebro, en el aire que está llenando los pulmones, y navega ahora en ese caudal como un barquito tranquilo, en un mar con pensamientos lindos. Aspira aire fresco y tal vez perfumado con algúna colonia  que te guste. Verás como poco a poco irás sucumbiendo al abismo, como el pozo en el que caía Alicia, e irás descendiendo  a un lugar extraño, creativo, insondable, donde tú  te encontrarás con paisajes desconocidos, personas que nunca jamás viste, o tal vez si,  y estarás frente al la extrañeza de la novedad de tu propio personaje en un universo completamente nuevo, sin pié ni cabeza. Ahí si, sueña! ¡Aprovecha para viajar! Tu, que hace mucho que no ibas a un lugar amado, ¡vuelve a él! Recorre sus callecitas, admira sus árboles, visita a tus parientes que has dejado de ver en ese lugar...
¿Querías  besar de nuevo o vivir aventuras de amores? ¡¿Quién te lo impide?! En el sueño estás sólo frente a tu deseo, entonces... hazlo! busca al amor de tu vida, a quien no pudiste nunca amar y abrázalo, hazlo tuyo, si!  
Y procura  también adentrarte en  la pesadilla, no tengas miedo, tiembla, llora, mira a ese muerto que puede ser alguien que tu más quieras, huye, transpira, persigue a alguien, escóndete,¡sufre! , porque... habrá un amanecer , y ése es el final del  sueño, tienes que saberlo: la película terminará
y la pesadilla... también.
Y ahora te diré algo más : si duermes con alguien procura  no hacer zozobrar su sueño, mi padre nos decía que "el hombre que duerme es como un dios", no desveles a quien está junto a ti, no le cuentes cosas mientras se duerme, protege y respeta su sueño, arropa ese sueño del otro, porque   -y ya te lo he mencionado-   Cuando uno duerme, mi querido nieto, está en otro mundo;  un mundo que pertenece a las sombras. Nuestra alma se ha disparado y los seres estamos lejos lejos, como yo estoy ahora de este mundo mirándote en esta noche y dándote consejos, mi querido nieto.