Parque Kempes
Y se viene nomás el presente de nuestra vida, con todos sus avatares! y nos damos cuenta de que el vaquero no nos cierra o tenemos que dejar de fumar para siempre, o bien las calorías nos dejan rollitos y piernas gordas entre otros males. Y así sin querer queriendo, decidimos, con la amiga de toda la vida que, en vez de sentarnos en una buena confitería un sábado por la mañana y arrasar con un calórico y fabuloso desayuno, hemos decidido (tambores de suspenso ....aunque sea una sola vez por semana... (otra vez tambores de suspenso...) SALIR A CAMINAR AL PARQUE!
sábado, 8 de agosto de 2015
lunes, 6 de julio de 2015
un Brunch para el tío que no está.
Hoy, 6 de julio, me invitaron a un brunch.
Se trataba de una reunión de las mujeres de la familia de mi marido, para conmemorar que hace seis meses que el tío Gustavo no está mas con nosotros.
Gustavo era un hombre apuesto, altísimo y muy cuidado, de profesión ingeniero aeronáutico, además amaba la música y el jazz, y ejecutaba el saxo y la armónica. Era el segundo de los cinco hermanos que habían tenido Mansueto G. Tres varones y dos mujeres, una de las cuales mi suegra Marta. La cuestión es que éste buen hombre no se casó nunca, aunque salió con muchísimas damas de la sociedad, viajó muchísimo, tuvo una hermosa casa en Villa del Lago, cerquita del Lago San Roque donde podía practicar esquí acuático o también Wind-Surf en tiempos mas cercanos, y al acercarse a los sesenta y cinco años decidió cambiar su situación civil y se casó con una mujer hermosa, de cuarentitantos, divorciada y con dos hijos, y de ahí en mas fueron muy felices y comieron perdices. Y el tiempo fue pasando inexorablemente y nuestro tío Gustavo fue envejeciendo bien, pero como todo el mundo, siempre viajando, siempre inquieto, nunca dejó de sostener su empresa de aberturas de aluminio y perfiles, -una pyme que él había creado y que a menudo le daba pérdidas-, siempre veló por que la familia estuviera unida, con alegría y en armonía. Türid su mujer lo acompañó como una verdadera esposa, en todo momento, con entereza y cariño, no es fácil estar al lado de un hombre con todas las letras, y Türid nunca se quejó, a pesar de que era difícil a veces pasar los días.
Gustavo murió el año pasado, ya había cumplido los 90 y fue debilitándose poquito a poco. Toda la familia se reunió para despedirlo con un almuerzo, el día en que se lo enterró junto a sus padres y hermanos en el campo, en Pampayasta. Türid como es alemana decretó un almuerzo campero en una estancia preciosa, y se comieron empanadas, sandwiches, fiambres, postres luego del triste evento.
Se trataba de una reunión de las mujeres de la familia de mi marido, para conmemorar que hace seis meses que el tío Gustavo no está mas con nosotros.
Gustavo era un hombre apuesto, altísimo y muy cuidado, de profesión ingeniero aeronáutico, además amaba la música y el jazz, y ejecutaba el saxo y la armónica. Era el segundo de los cinco hermanos que habían tenido Mansueto G. Tres varones y dos mujeres, una de las cuales mi suegra Marta. La cuestión es que éste buen hombre no se casó nunca, aunque salió con muchísimas damas de la sociedad, viajó muchísimo, tuvo una hermosa casa en Villa del Lago, cerquita del Lago San Roque donde podía practicar esquí acuático o también Wind-Surf en tiempos mas cercanos, y al acercarse a los sesenta y cinco años decidió cambiar su situación civil y se casó con una mujer hermosa, de cuarentitantos, divorciada y con dos hijos, y de ahí en mas fueron muy felices y comieron perdices. Y el tiempo fue pasando inexorablemente y nuestro tío Gustavo fue envejeciendo bien, pero como todo el mundo, siempre viajando, siempre inquieto, nunca dejó de sostener su empresa de aberturas de aluminio y perfiles, -una pyme que él había creado y que a menudo le daba pérdidas-, siempre veló por que la familia estuviera unida, con alegría y en armonía. Türid su mujer lo acompañó como una verdadera esposa, en todo momento, con entereza y cariño, no es fácil estar al lado de un hombre con todas las letras, y Türid nunca se quejó, a pesar de que era difícil a veces pasar los días.
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domingo, 10 de mayo de 2015
Hablo de la gorda, mi madre.
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| ella y yo, bebé. |
Hoy es 10 de mayo, hace poco fue miércoles 6. La semana se cortó en un miércoles en donde no tuve ni un segundo de respiro para desearte a vos, mamá, un profundo ¡feliz cumpleaños!
Vos sabés que soy tu única hija mujer, y que no tenemos nada -o casi nada- en común, y hablo en presente, porque para mi vos estás y sos presente. Yo tenía apenas veinte años cuando te moriste, y vos sólo unos nada cuarenta y cinco, en aquel enero árido del 82. Ese enero que sirvió para terminar de pensar en los todos los eneros como uno de los meses que más me cuesta sobrellevar. El mes de enero es igual a calor, a capricornio y los cumpleaños, a ruido de vacaciones y en el medio de todo el recordar que vos te fuiste también en esos días.
Hoy sin embargo no quiero volver a la nostalgia triste, he decidido firmemente desde hace un tiempo aprovechar todo lo que la vida me brinda, aún con su dolor. Tal vez sea que tengo una vida linda y agitada, tal vez sea por ésta casa tan hermosa donde vivo, pues los árboles, los amaneceres, las estaciones, me demuestran que todo renace, y que no hay invierno que no se pase, y que si uno las riega las plantas crecen, y que los pájaros siguen cantando y haciendo nidos y los perros juegan y los gatos también, que los chicos crecen y que el Hombre busca la vida, el alimento y la esperanza en todos y cada uno de sus actos, con alegría y con fuerzas, así que no hay depresión ni dolor cuando uno piensa en quien no está sino que siempre estamos dejando nuestra huella, enseñanza , consejo y amor, por mas que ya no estemos más en este mundo.
Mi madre, María Laura Pemberton, nació en Jujuy en mayo de 1936. Sus padres eran María Laura Oyuela, una mujer porteña cultísima, que adoraba Jujuy,(y de quien ya redacté una nota en este mismo blog hace ya un tiempo), y mi abuelo Hugo Pemberton, médico pediatra, un dulce y también estricto, y también querible y entrañable abuelo al que conocí poquito.
Laura era la mayor de cinco hermanos, en este momento viven ya solo dos, que son mis tíos Huguito y Alejandro,( en esta foto están mirando un celular).
Las tres chicas están divertidísimas en otro lugar del universo, liberadas ya de nosotros, los hijos, y de los maridos. Liberadas de sus cuerpos y del dolor de huesos, felices ríen mientras toman el té y charlan a lo loco como hermanas. Así por lo menos me gusta imaginar ésta etapa de ausencia, tanto de mi madre como de mis tías Mele e Inesa, a quienes adoré también por sus enseñanzas y el inconmensurable cariño que nos prodigaron a los hijos de Kiki (así le decían a María Laura), siempre.
Kiki y su familia vivieron en Jujuy, mi abuela -una verdadera Diosa en la tierra- tuvo tres hermosas casas: una, la casa familiar con consultorio de doctor, estaba en una de las calles principales de San Salvador de Jujuy. La recuerdo como una casa imposible de describir de lo bella, con patios internos llenos de santa ritas fucsias y encarnadas, además de estrellas federales, que en la zona subtropical se dan de maravillas, una casa bien de Gabriel García Márquez, con el reloj inglés que marcaba las horas y las mediahoras, los patios que se iban abriendo mientras unos iba entrando, el principal, el segundo -de la servidumbre y las tareas de cocina, lavado y planchado- y el tercero del fondo, con gallinas largas sogas para colgar la ropa.
Hacia el frente, la casa era preciosa, un living inmenso, balcón hacia la calle, las habitaciones eran amplias y luminosas, y, en el gran cuarto de mi abuela y abuelo había un gigante ropero pleno de ropa, desorden y misterio.
Para los fines de semana, y descanso del doctor, estaba la segunda casa. que era una hermosa y señorial residencia y se encontraba a uno o dos kilómetros del centro, en el barrio de Los Perales.
Para los fines de semana, y descanso del doctor, estaba la segunda casa. que era una hermosa y señorial residencia y se encontraba a uno o dos kilómetros del centro, en el barrio de Los Perales.
Mi abuela, la diosa, Beba, de quien ya conté su paso en esta tierra, necesitaba de verde, de estanques, de pájaros, de robles, y de hortensias. Con mi abuelo habían podido crear este segundo hogar de reposo y de visitas . La casa tenía una extraordinaria galería con pisos en damero blancos y negros, y por dentro un enorme comedor con mesa larguísima y muchas sillas alrededor, coronando la mesa se ubicaba un mueble aparador, de gran tamaño y altísimo pues también los techos eran altos en aquellas casas jujeñas. Siempre había mosquiteros, telas metálicas, en las ventanas, un poco para prevenir las picaduras, otro poco pues los ingleses han tenido siempre un muy mal recuerdo de los paludismos y las malarias contraídos por sus ciudadanos en sus aventuras expansivas y conquistadoras.
La casa del barrio de Los Perales se extendía en un gran terreno hacia la cuesta, aún hoy ¡por suerte! hay maravillosos árboles con lianas, pájaros y toda humedad del trópico.
Pero como todo les era poco a mis dos abuelos divertidos y pudientes, se aventuraron en la Quebrada de Humahuaca, el delirio del color para los ojos porteños de mi abuela la diosa. El delirio de la aridez y la aventura, y del cuidado de la salud para los ojos británicos de mi abuelo Hugo Pemberton, y allí fueron e hicieron una tercera casa para las vacaciones de los chicos, en la localidad de Tilcara.
Es imposible de contar lo que es Tilcara, es un capítulo aparte, Tilcara es la belleza en si misma, los cerros, el cielo, las callecitas, las personas, la plaza, la iglesia, el sol brutal de la mañana, las sensaciones mas lindas que existen, en pocas palabras, éso es el pueblito de Tilcara, a orillas del Río Grande.
Y entre esas tres casas y esa familia transcurrió la infancia y juventud de mi madre, que se fue haciendo mujer con esencia jujeña, de copla, de sol quemante, de trópico y de pájaros, de humanidad necesitada, de coyas y chaguancos, y asi fue que decidió venirse a estudiar la carrera de Trabajo Social en la Universidad Nacional de Córdoba, a mil kilómetros de su tierra Jujeña, a mil kilómetros de sus padres, de sus casas, de su provincia tan querida, pero abrasando un nuevo futuro como mujer. ¡que coraje gordita de mi alma!
En un instante me percaté de que hay un detalle que no he contado, no he dicho porqué a mi madre le digo gorda...¡porque lo era! desde chiquita ella había sido robusta, de cara redonda y profundos ojos celestes, unos brazos hermosos y rellenos. Kiki era petisa, piernas cortas pero... tenía los tobillos finos, por lo que mi padre, con todo el humor cordobés, le decía que era como una gallina, de las mas finas obvio, la Orpintong Leonada, ¡una genial comparación!
Lo cierto es que la jóven jujeña desembarcó en tierras cordobesas e hizo su experiencia de estudiante, visitó hospitales, sacó buenas notas, obtuvo su título, y cuando ya había terminado la carrera, y se estaba por volver al pago que extrañaba... ¡se enamoró de un cordobés!
La casa del barrio de Los Perales se extendía en un gran terreno hacia la cuesta, aún hoy ¡por suerte! hay maravillosos árboles con lianas, pájaros y toda humedad del trópico.
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| Remo Bianchedi, cielos de Tilcara. |
Es imposible de contar lo que es Tilcara, es un capítulo aparte, Tilcara es la belleza en si misma, los cerros, el cielo, las callecitas, las personas, la plaza, la iglesia, el sol brutal de la mañana, las sensaciones mas lindas que existen, en pocas palabras, éso es el pueblito de Tilcara, a orillas del Río Grande.
Y entre esas tres casas y esa familia transcurrió la infancia y juventud de mi madre, que se fue haciendo mujer con esencia jujeña, de copla, de sol quemante, de trópico y de pájaros, de humanidad necesitada, de coyas y chaguancos, y asi fue que decidió venirse a estudiar la carrera de Trabajo Social en la Universidad Nacional de Córdoba, a mil kilómetros de su tierra Jujeña, a mil kilómetros de sus padres, de sus casas, de su provincia tan querida, pero abrasando un nuevo futuro como mujer. ¡que coraje gordita de mi alma!
En un instante me percaté de que hay un detalle que no he contado, no he dicho porqué a mi madre le digo gorda...¡porque lo era! desde chiquita ella había sido robusta, de cara redonda y profundos ojos celestes, unos brazos hermosos y rellenos. Kiki era petisa, piernas cortas pero... tenía los tobillos finos, por lo que mi padre, con todo el humor cordobés, le decía que era como una gallina, de las mas finas obvio, la Orpintong Leonada, ¡una genial comparación!
domingo, 29 de marzo de 2015
no tener nada que escribir
no tengo nada en la cabeza, me angustia decirlo. Me pone mal, Me gustaba mucho escribir y crear historias, me gustaba la creatividad de las letras, la intimidad con el papel o la computadora a solas En estos momentos me hago -como siempre lo he hecho, por otra parte- ¿Dónde está mi rol de Patrona que ya no tengo ganas de ejercer? ¿qué quiero hacer en estos tiempos de la mitad de los cincuenta años? Y la respuesta me viene con el sol del otoño de éstos días: Nada. No tengo ganas de ponerme grandes metas, Quiero no tener tantas obligaciones puntuales, quiero salir de la zona de mirada a la que me obliga el trabajo.
Por el momento disfruto los momentos lindos, el desayuno sola o con la familia. Ir a dormir temprano con el "Peor es nada", con quien comparto mi vida y largas charlas profundas, las reuniones con los amigos, los proyectos de mis hijos, y pensar en un futuro mas tranquilo. Me estoy desentendiendo de la pequeña empresaria, sin miedo, y con la mirada puesta en lo que venga mas adelante.
Voy haciendo conquistas en mi trabajo como coordinadora de los talleres de teatro y de literatura, voy incorporando saberes, tengo confianza en mi misma. Una confianza que nunca tuve, adoro tener estos cincuenta y cuatro años con fuerza y alegría, me siento muy bien, hay días, sin embargo, en los que tambaleo, y tengo miedo, y la plata no me alcanza, o no me organizo bien con las tareas, o no cumplo los objetivos que me propongo de antemano, en fin... me perdono, ¡ya los cumpliré! No hay porqué hacerse el Hara-Kiri, ésa es una de las grandes enseñanzas que aprendí al ir cumpliendo años.
Unas imágenes de lo que me divierte hacer, y del desorden de la patrona.
Un domingo de fuegos en La Vinchuca de Oro, la casa de campo.
Otro domingo de postre en el desayuno, marzo en la casita de Saldán.
Por el momento disfruto los momentos lindos, el desayuno sola o con la familia. Ir a dormir temprano con el "Peor es nada", con quien comparto mi vida y largas charlas profundas, las reuniones con los amigos, los proyectos de mis hijos, y pensar en un futuro mas tranquilo. Me estoy desentendiendo de la pequeña empresaria, sin miedo, y con la mirada puesta en lo que venga mas adelante.
Voy haciendo conquistas en mi trabajo como coordinadora de los talleres de teatro y de literatura, voy incorporando saberes, tengo confianza en mi misma. Una confianza que nunca tuve, adoro tener estos cincuenta y cuatro años con fuerza y alegría, me siento muy bien, hay días, sin embargo, en los que tambaleo, y tengo miedo, y la plata no me alcanza, o no me organizo bien con las tareas, o no cumplo los objetivos que me propongo de antemano, en fin... me perdono, ¡ya los cumpliré! No hay porqué hacerse el Hara-Kiri, ésa es una de las grandes enseñanzas que aprendí al ir cumpliendo años.
Unas imágenes de lo que me divierte hacer, y del desorden de la patrona.
Un domingo de fuegos en La Vinchuca de Oro, la casa de campo.
Otro domingo de postre en el desayuno, marzo en la casita de Saldán.
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| comienzo del fuego, con leña de espinillos. |
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| llegan las papas en la negra sartén con aceite, al fuego nomás. |
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| ahora viene el cerdo en lonjas,(trampa, ya estaba horneado) se le agregó caldo, vino blanco y romero. |
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| Se calientan los dos recipientes a la viva brasa. |
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| me refugio bajo la chapa que se ha caído con la tormenta. |
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| ¡que bien se ven los dos! |
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| y van al plato las papas y el cerdo. |
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| ¡que rico!
El fuego me dejó con colores en la cara,¡ ha estado muy sabroso este almuerzo!
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domingo, 1 de febrero de 2015
Muñecas de trapo
La época del descansoEs el verano. el momento del descanso, del pensar en nada y estar con la energía puesta en el estar bien, aprovechar del sol y el río, adorar las noches profundas, descansar los pies, la cabeza y el alma. Verano de campo.
La lectura nos atrae, nos busca: libros largos, novelas dejadas a la mitad en nuestra mesa de luz, revistas con artículos buenos. Tiempos de hacer cosas ricas para la familia, tiempo para disfrutar de los hijos adolescentes y grandes, tiempo para el amor. En fin..El verano como expresión del tiempo libre
La patrona éste año ha elegido coser. darle forma a un antiguo y querido proyecto: Hacer muñecas de trapo, con paciencia selecciona las telas de los vestidos, diseña el cuerpo de la muñequita, busca restos de lanas para el pelo. De antemano sabe que pasará varios días entretenida en la tarea, pero ésta misma la hará muy feliz. Cuando la obra está terminada, la patrona se percata que es un juguete que le hace falta para hablarle, para quererlo.
Una muñeca de trapo que le es tan cara y que representa tantas cosas para ésta mujer!

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| rodrigo con el muñeco. |
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| el último que realicé, el varón. |
sábado, 11 de octubre de 2014
La patrona no tiene ganas de escribir.
Es el mes de junio y , mirando a la lontananza, la patrona de percata de algo que ni ella misma quiere reconocer: que no tiene ganas de escribir.
Y no lo quiere reconocer porque le molesta no tener ganas. Escribir es algo que ella siempre ha hecho, desde niña. Y hoy no tiene ganas de hacerlo. Trabaja mucho durante el día llega cansada a la tarde y no tiene mas ganas. Ella tiene ganas de hacer fiaca, de pasarse una tarde en su cama durmiendo o leyendo, pero haciendo nada. Éste invierno la ha tirado abajo, no por nada en especial sino porque le da grosso a la vida. ¡ay Patrona! Se dice a si misma que al cuente se compra mostacillas y cuentas para hacer collares : No se sienta a hacerlos. En vano tiene una hermosa caja con acuarelas, hojas y pinceles : no pinta. Ni que hablar de escribir... Pero ya vendrá el tiempo del ocio, quedate tranquila, ya vendrá, en algún momento... vendrá.
Y no lo quiere reconocer porque le molesta no tener ganas. Escribir es algo que ella siempre ha hecho, desde niña. Y hoy no tiene ganas de hacerlo. Trabaja mucho durante el día llega cansada a la tarde y no tiene mas ganas. Ella tiene ganas de hacer fiaca, de pasarse una tarde en su cama durmiendo o leyendo, pero haciendo nada. Éste invierno la ha tirado abajo, no por nada en especial sino porque le da grosso a la vida. ¡ay Patrona! Se dice a si misma que al cuente se compra mostacillas y cuentas para hacer collares : No se sienta a hacerlos. En vano tiene una hermosa caja con acuarelas, hojas y pinceles : no pinta. Ni que hablar de escribir... Pero ya vendrá el tiempo del ocio, quedate tranquila, ya vendrá, en algún momento... vendrá.
en el tiempo del Mundial, el tele en el Hogar La Justa
juegos y concursos en el año del caballo
mientras transcurre la noche, en esta fiesta de casamiento, leo, escribo, pienso. Tengo que estar atenta a las necesidades, saber si hace falta vodka o fernet en la barra. Ya he supervisado la entrega del plato principal y el postre en el salón, ahora sólo resta aguantar un rato mas, la mesa de dulces y me voy un ratito a dormir. Mañana tengo otro evento de Casamiento.
Es preciso que cuente lo del concurso: Esta semana gané un voucher para ir a comer a un bellisimo restaurant, un concurso en la radio, ¡que aparato que soy! Es que adoro la radio y no pude conmigo misma, participé ¡que tanto!
Y en el mes de julio había ganado junto a mis compañeros un televisor de 50 pulgadas para el Hogar de día La Justa, donde yo trabajo
en estas imágenes se muestra como mis compañeros prepararon a los viejos, con cotillón alusivo al Mundial de futbol. Los viejos estaba chochos!
¡tanto que me gusta el control remoto!
y asi pasó el mundial de futbol en el que Argentina salió vice campeón, es decir segundo, pero creo sinceramente que ésta ha sido una de las experiencia mas lindas en toda mi vida, un triunfito de equipo, de deseo, de alegría.
Ahora vemos partidos, películas de tiros, peliculas hermosas, infantiles pero buenísimas, podemos charlar y estar todos mas entretenidos. ¡que bueno!
en estas imágenes se muestra como mis compañeros prepararon a los viejos, con cotillón alusivo al Mundial de futbol. Los viejos estaba chochos!
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| alegría al sacar el tele de la caja! |
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| acá el tele sobre una mesa esperando ser colocado. |
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| Con ustedes el viejo televisor , en donde se veía en distintos tonos de gris. |
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| Ernesto, mi querido Ernesto leyendo instrucciones para colocarlo. |
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| Así quedó colgado el nuevo tele ¡que felicidad! |
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| y aqui yo con cara de felicidad! |
¡tanto que me gusta el control remoto!
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| ¡¡¡¡funciona, bravooooo! |
Ahora vemos partidos, películas de tiros, peliculas hermosas, infantiles pero buenísimas, podemos charlar y estar todos mas entretenidos. ¡que bueno!
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