martes, 29 de octubre de 2019

Hoy




Hoy 

Hoy es octubre, día de la madre, cumpleaños varios de las amigas y de la gente muy querida. 
Hoy es casi fin de año, se terminan las clases, los alumnos que están cansados. Octubre es  calor y la explosión de perfumes de jazmines, explosión de colores y la sombra olorosa del Paraíso. Hoy es octubre de un año fabuloso, un año de amor y sacrificio, duro, pero con tanta felicidad que provoca sentimientos de culpa, un año feliz en que los hijos están bien, y hay proyectos buenos. 
Hoy, en octubre y después de muchos meses quien era la Patrona y ya no lo es más, se pone a escribir  y a disfrutar éste mes de octubre.
Se acaba de teñir ella misma la canas que le asoman en la cabeza, ya imaginando que pronto se hará reflejos para que los pelos blancos se entremezclen  a los mas claros y poco a poco pueblen una cabeza de sesenta años, -no sé- se dice, -lo pienso, por lo menos-.  
Ahora ya mira desde arriba la empresa que creó -y la disfruta-,  y esa misma señora planta rosales recordando a Voltaire, a quien acaba de estudiar, "Hay que cultivar nuestro jardín", se dice, mientras riega y se moja los pies, porque mientras una va podando, regando, cavando y plantando, también va trazando el destino propio y el destino del mundo que una quiere tener. 

A menudo los ojos de esta señora se llenan de lágrimas cuando recuerda personas que no están, o acontecimientos pasados,  la infancia de sus hijos, las ausencias, es parte de la vida el que  haya cambios, y ¡cuando mas crecemos mas rápidamente se suscitan los cambios!


La vida nos sorprende día a día y no estamos tan seguros de que eso nos guste,  tal vez quisiéramos volver a la infancia eterna que duraba muchísimo y que no pasaba nunca. Ya no, todo cambia, como decía la canción que cantaba Mercedes Sosa. 

Entonces... brindemos por los cambios, por las canas, los nuevos dolores de este cuerpo que dura. Los cambios de rutinas, los nuevos amigos.  Los nuevos viajes que emprendamos, Brindemos. sonriamos con todos nuestros dientes y nos abracemos a los afectos,  -"Eso es lo que siento yo en este instante fecuuuuuundo"-  Piensa esta señora recordando a su Violeta Parra, tan fea, y tan inmensa, Violeta de Chile y de América, enorme y querida,  tan 
dentro de su almita  y de su corazón.Imagen relacionada








martes, 19 de febrero de 2019

Las Bibliotecas que frecuenta una Rata



Antes de que empiece el año laboral,  siempre es conveniente en toda casa, hacer un recorrido por los lugares que uno nunca ve y revisar  si están bien o deparan sorpresas. Mirar un muro que se humedece a causa de  un caño, podar  una enredadera  que se trepa mas allá de lo que debe, expulsar a los insectos que hacen nidos en los rincones.
  Mientras la patrona tiene un tiempito  revisa, ordena, limpia el lugar donde vive, friega objetos para que recuperen brillo, y supervisa sectores  en donde ella misma puede  acumular.  La patrona se sabe acumuladora, y tiene que descartar cosas que no le son útiles  -no sin pesar-, ya lo sabe. La patrona no es de las seguidoras de Marie Kondo, por más que se lo proponga una y mil veces.
Lo que ella ama son sus libros, algunos los guarda desde que era chica, desde su adolescencia, de muchos ya de desprendió para que otros los disfruten. No quiere soltar por nada del mundo "El Tesoro de la Juventud"  Joya que servía para niños sin televisión de 1930, con maravillosas ilustraciones de arte, grabados de famosos artistas, poesía de la buena, y miles de consejos, cuentos e historias con los que la patrona trabaja desde chiquita. Mientras revisa y quita la tierra de sus bibliotecas caseras, la patrona se va preguntando ¿De donde me vendrá este amor por los libros? ¿Porqué me cuesta tanto tirarlos o desprenderme de ellos? O más bien, para darle una vuelta a la pregunta: ¿ Es que siempre voy a estar cuidando bibliotecas, propias o ajenas? Porque además, en su trabajo a la patrona le ha tocado en suerte limpiar, estimular a la lectura, impulsar el leer como acto, tanto  para sus hijos, como para sus alumnos viejos.

En un atisbo de lucidez, la patrona se percata de que en Horóscopo chino es una rata. Una rata para los occidentales es un animal temido,  combatido,  odiado, no así para los chinos, que encuentran virtudes en el pequeño roedor que comparte su nicho gastronómico con el hombre. Para los chinos la rata es curiosa, intrépida, guardadora, audaz e inteligente. ¡ Muchas virtudes! tal vez sea por eso que a la patrona le cuesta tirar y desprenderse. 

Hoy, justamente encontró en una biblioteca de las que ella ordena una belleza, un libro de la escritora  cordobesa Leonor Mauvecin, que se ocupaba de la Rata, en una preciosa poesía



LA PIEL DE LA RATA

He gastado mi sudario de muerte y espanto
En la ciudad del flautista.   Romilio Rivero

¿Qué arca congrega tu rumor de siglos?
Pestes y miserias convocan tu nombre.
Hija del escarnio y del olvido.
¿Qué es tu piel?
Sólo un segmento oscuro de la nada
Un manojo parduzco que se arrastra.
Una sombra perdida en los lupanares inmundos
Sin embargo perduras contra el estigma y el odio.
Contra los espasmos del asco.

Sombra que carcome los rincones del sueño
Déjame contemplar tu verdadera estatura.
Tú que roes el escondrijo de la noche
Y miras por el ojo la luz que todos ignoramos.
Tú que dispersas fantasmas
En el punto más álgido del camino
Donde todos abandonan.
Donde la parca arrastra su manto
Y alerta las lechuzas bulliciosas del miedo.
¿Acaso no acechas desde la soledad y en el territorio
De las sombras conservas tu estirpe destronada?
¿Acaso no vagas hambrienta y sobre los escombros
Quiebras lo imposible?
¿Acaso no bailas junto al encantador que renueva milagros
En el sortilegio de su flauta mágica?

Sombra de la noche que escarbas  debajo de la piedra.
Entre los recovecos plagados de bestiarios y lunas.
Entre los danzarines y las mariposas fugaces.
Entre los insectos alados que traspasan la aurora.
Entre todos los seres que se extinguen,
                                     Repudiada y maldecida, sobrevives.


Leonor Mauvecin. Poeta de Córdoba.


Súbitamente y al degustar estos versos venido de un libro que salió de una vieja biblioteca, la patrona recuerda el cercano paseo a Villa Ocampo. ¡Qué placer en esa enorme biblioteca!




 Victoria  Ocampo mujer lectora

Victoria escritora, amante de sus libros y de sus escritores favoritos

 Porque, aunque pasen los años y la vida, la actividad de sentarse y leer es uno de los placeres más grandes que nos puedan pasar, el tiempo que pasa sin que nos demos cuenta, el mundo se amplía, viajamos, amamos, sufrimos, crecemos, aprendemos gracias a los libros.

La patrona se ríe mientras saca el polvo con un trapo, ubica a sus libros amados, los clasifica y  elige uno para la mesa de luz de la noche. ¿ lo terminará o no durante esta semana? Ella sabe que es una rata curiosa, y  en el fondo de su corazón,  reconoce  que seguramente saltará a otra lectura, a una revista, película o serie  que la convoque más. Ella es una rata en el Horóscopo chino.

jueves, 14 de febrero de 2019

¡Escapada!




A veces viene muy bien escaparse.
La escapada es  algo súbito, se da de repente y uno tiene que decidir, si se prende en la huída o se queda  en lo real y tranquilo de la rutina. A veces no se tienen los medios, por momentos no es fácil dejar  el entorno. Sin embargo a  menudo sentimos que  la vida nos habla con un un cuchicheo al oído en donde nos dice como en un susurro: "¡veni!" o mas vale..."¿Vamos?" Y está en uno decir que sí o que no al placer de la escapada. Y por supuesto asumir todas las consecuencias de la vuelta a la rutina.

Este fin de semana de febrero que pasó pude escaparme a Buenos Aires con Gabriela, mi prima.
Hacía mucho, pero muchísimo tiempo que no me escapaba, creo que la última vez fue en el año 2013 cuando fuimos a Oncativo con las viejas amigas, apenas dos días de largas charlas en un otoño inolvidable.  A Gaby no la había vuelto a visitar desde hacía un tiempo y ya quería conocer la casa en donde se ha mudado junto a su familia, el barrio tiene un nombre sugerente: Olivos. Sugiere calor, España, aceitunas, Andalucía, García Lorca, (a la Patrona todo le es sugerente, ella... feliz con las palabras que le dicen cosas), y así, como quien no quiere la cosa, hablé con mi marido, que estaba en esos días con la tensión un poco alta por estrés, y sin culpas, ni mirar para atrás, abordé  con Gaby un auto con destino a Buenos Aires. Ya volvería luego a cuidar de mi amado, de mi casa y todo lo demás.

Fueron tres días de calor y actividad, charlas, paseo.
La cultura se apoderó de mí. La pintura, escultura, los museos. Confieso que desde septiembre del año 2018  estaba loca por ir a ver la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes la muestra de William Turner.  Porque adoro a Turner desde que soy niña, adoro  la pintura inglesa, el sigloXIX
y me moría si no la veía. Por suerte pude escaparme, no puedo describir la emoción que sentí al observar las acuarelas, los paisajes de mar, los naufragios, los ocasos. Sentí que era eso lo que me hace vivir.




belleza!


El sábado fuimos con Gaby a visitar a una amiga, Nuna Mangiante, con quien aprendimos el Arte del grabado cuando niñas, en el taller de Marta Gamond, luego en la adolescencia jugamos al Hockey y compartimos deporte y amigos, y ya no nos vimos mas, pero ella devino en una artista plástica importante, que vive en Villa Crespo. Las tres tomamos té, riéndonos del pasado, recordando las buenas y las malas, hablando de las familias, del arte y de nosotras, pasamos una tarde hermosa que la recordaremos siempre.
las tres amigas!


Nuna con Mate

Mi querida Gaby
Y el domingo, luego de un vigoroso asado preparado por Néstor, el marido de Gaby, junto a su hermano, cuñada, su madre Rosa que nos sorprendió por el bronceado de Miramar, de donde recién llegaba, y su exclusivo minishort (¡que vivan las viejas que se visten como quieren!);
Además de los dos hijos de Néstor y Gaby con sus respectivos amores.
Ahí mientras comíamos  preparé una segunda escapadita dentro de la escapada, luego del postre los chicos me llevaron  a Beccar, donde está Villa Ocampo, la magnífica residencia de Victoria Ocampo, la escritora argentina y editora de la revista Sur.


Me es muy difícil describir lo que sentí. El sol de la siesta reverberaba en el césped, en las hojas de los ombúes, en las tejas de la enorme casona.
Hacía un calor brutal,  que impedía o al menos  desganaba el paseo externo, y al contrario, invitaba al reparo del hogar con la frescura de  sus paredes. El parque de la Villa Ocampo es fabuloso, con la sensualidad de nuestra flora y la visión del paisajismo europeo, ni bien franquear los escalones de entrada, puedo decir que adentro uno se sentía en un palacio. Si bien había visitantes y turistas, atentísimos guías de turismo que explicaban muchos detalles, al recorrer la residencia  se percibía que  todo era impecable, sorprendente  y maravilloso.



la fuente francesa.
Victoria Ocampo como dueña, como escritora, como habitante de la casa. Victoria elegante, sensual, hospitalaria. Victoria transgresora, adelantada  a su época, feminista, trabajadora, ¡qué mujer maravillosa! Su extraordinaria mansión le sirvió de reparo para escribir y trabajar, para pensar otro mundo, para idear cómo ayudar a personas verdaderamente necesitadas, para encontrarse  con intelectuales mundiales que la quisieron y la respetaron enormemente.

La visita a la Villa Ocampo, y todo lo que aprendí, me dejó profundamente inspirada. Les dejo unas fotografías de ese domingo inolvidable.
La habitación de Victoria, su televisor, sus sillas.


¡Escaparse! Por un ratito huir de la rutina, animarse  a ver, a oler, a percibir otra geografía, otros rumbos que nos hagan pensar de otro modo. Escaparse con buena compañía, con amigos o pareja o con hijos, pero por un momento salir, descubrir un paisaje desconocido, comer platos que antes no habíamos comido, ver arte, charlar con desconocidos. todo eso es justamente:¡ESCAPAR!

miércoles, 24 de octubre de 2018

lo que me gusta y lo que detesto



Lo que me gusta? la música, la poesía, las mujeres que escriben, los hombres que escriben. El arte,  conversar.  el cine.
Ya hace  varios años que estoy escribiendo este blog, pobrecito  mi alma, a veces lo abandono y lo descuido por un tiempo, como a todo,  me pasa igual con la huerta, con los libros, con las muñecas. Me conecto y me desconecto, pero esa es mi esencia.  Ahora me he propuesto reencontrarme con el blog, y si,  es un poco reencontrarse conmigo misma, ya que escribir aquí es como trazar un dibujo de  la vida de todos los días. Y como las ideas se van concatenando, cuando escribía  lo del abandono ligeramente me hizo acordar a la Vidala para mi sombra, del genial poeta y músico Atahualpa Yupanqui,  en donde las cosas se corporizan para acompañarnos, ya sea la soledad, ya sea las horas. a vos lector, sensible  te regalo esta maravilla.





 VIDALA PARA MI SOMBRA     Atahualpa Yupanqui

A veces sigo a mi sombra,
a veces viene detrás,
pobrecita si me muero
con quién va a andar.

No es que se vuelque mi vino,
lo derramo de intención.
Mi sombra bebe y la vida
es de los dos.

Achatadita y callada
dónde podrás encontrar,
una sombra compañera
que sufra igual.

Sombrita cuídame mucho
lo que tenga que dejar,
cuando me moje hasta adentro
la oscuridad.

A veces sigo a mi sombra,
a veces viene detrás,
pobrecita si me muero
con quién va a andar.

 Yo no sé si es mi sombra a la que escribo, es a mi otro yo al que hablo, esa Laura que tiene  zumbando a la Laura desordenada, a la Laura verdadera. 


Pasan los días de este año y me doy cuenta de lo mucho que me gusta hacer lo que hago, me gusta dar clases,  hacer escribir, me gusta leer la producción, me gusta guardar  lo que voy  haciendo. y hay otras cosas que fuertemente no me gustan, por ejemplo trabajar junto a personas que  son grises, aburridas, sin nada que contar, asexuadas. sin gustos, en fin, la nada misma. Eso es lo que no me gusta.


Esto hice éste año jugando:  Uno: sacar fotos.
manzanito de jardín

flor de duraznero


primeros ciruelos!


dos;  jugar con las muñecas



tres: la familia
con Pepe y Martuli
con Santi que se fue ya de casa.

y cuatro hacer la huerta, cinco: leer revistas, seis, estar conmigo misma. siete? las amigas



hubo de todo, mucho afecto, distanciamientos, corte, ruptura, tragos, comidas. Solo pongo dos pequeñas fotos de gente que aprecio mucho, pero faltan muchas amigas queridas.
Y por ahora me despido hasta la próxima nota!

                    La ex patrona, ahora patrona de si misma!

lunes, 16 de julio de 2018

menos mal!




Menos mal


Menos mal que  tengo una radio que me acompaña.
Menos mal que sigo a un locutor que pone la música que me gusta desde hace años.
Menos mal que tengo buenos recuerdos.
Menos mal que aunque muerta mi madre está conmigo. Y me canta boleros.
Menos mal que las tardes son cortas, no hago tiempo a soltar lágrimas.
Menos mal que me gusta tomar un té, o un mate sola.
Menos mal que me gusta cocinar, me entretiene y se pasa el tiempo, y sirve para que otros
disfruten los sabores ¡Menos mal!
Menos mal que me gusta el invierno, que no me quejo del vapor que sale de la boca a las siete de la mañana cuando tomo el ómnibus.
Menos mal que estoy bien abrigada, y que aunque es difícil por momentos, saber que el cuerpo del otro brinda también calor. Menos mal que converso con el otro para no monologar tanto.
¡Menos mal que me gusta conversar!


Menos mal que mis ojos leen,
 Menos mal que mis manos escriben,  crean, juegan, amasan, limpian, baten, pintan.
 Menos mal que mis brazos abrazan.
Menos mal que tengo piernas que caminan, y bailan con el viento.
Menos mal que mi padre me  enseñó  a abrazar la música, a Tchaikovsky, a Chopin. a Julio Sosa.
Menos mal que en soledad me abrazo a la música,
Menos mal que estoy sana.
Menos mal que me gusta el arte, y voy en su búsqueda.
Menos mal que la naturaleza me impregna,  el verde colorea mis pupilas, y los árboles impulsan mis pasos en el parque.
Menos mal que pude tener hijos, que los puedo querer para siempre y tener un resquicio de preocupación por sus vidas. Menos mal que soy feliz  por haberlos engendrado y que estén tan bien.
Menos mal que sé estar sola y menos mal que estoy tan bien acompañada.

Menos mal que en esta vida donde respiro hay un compañero.
Me cuesta, pero el compañero es lo mejor que me pasó, ¡menos mal que lo encontré!


Los silencios son largos,
Hay mucho varón y mucho "no jodas" en esta vida mía.
Hoy, por sobretodo me alegro de saber estar sola ¡menos mal!


domingo, 3 de junio de 2018

Chau Poldy!

En el recuerdo de una escritora de cuentos tristes. Poldy Bird.





Recuerdo que  en una de las etapas de la vida que transito, fui ama de casa. ¿qué quiere decir esto? Que sólo desempeñé el trabajo doméstico  de manera regular y mi trabajo estaba en casa, lo recuerdo y digo ¡que lindo momento! Cocinaba, hacía las compras yo misma, tendía las camas de mis hijos y limpiaba nuestra casa. Vale decir que soy muy mala ama de casa, pues  soy  una persona desordenada e improlija, artista, caótica, creativa y que se las arreglaba como podía en ese momento. Pero nadie en la familia se quejaba, comían comida rica y encontraban ordenado cada cual su pequeño mundo. 
Por aquellos días, mis jornadas siempre se acompañaban de la radio, y había una emisora que me encantaba por más que ya para entonces había renunciado a la religión. La emisora en cuestión se llamaba (existe en la actualidad) Radio María, y su conductora -a todos nos da mucha risa la asociación- se llamaba  Gabriela Lasanta.   Un buen día mientras trabajaba en la cocina, de esto hace varios años, murió Eladia Blazquez, que es una compositora extraordinaria, autora de canciones fabulosas inspiradoras para nuestra vida cotidiana de gente común, Eladia nos regaló "yo quise ser un barrilete",  " Honrar la Vida" y otras bellezas, Gabriela la despidió en la radio con un fuerte" "¡¡¡Chau Eladia!!!!"  y toda la mañana mi casa se pobló  de canciones que Eladia había compuesto, con su genio y extraordinario potencial artístico.



 Hoy, un día en el que tengo ya cincuenta y siete años, sigo siendo improlija y pésima limpiadora, mi hogar se ordena porque todos ordenamos cada uno sus cosas, y los chicos ya han crecido y limpian también, sin embargo, para bendición de todos hoy tengo un trabajo maravilloso, en el que estoy al menos unas ocho horas fuera, y estar fuera es que todos estén en paz, no hay radio, ni la tele prendida todo el día, la cocina está ordenada y las compras hechas, la Patrona no almuerza aqui, por lo tanto...  y bueno... se cocinan algo y ¡santas pascuas!, pero... ¿qué diablos tenía que ver todo este relato con el título del artículo?

No se ría el lector, usted ha caído en el blog de la Patrona, y la patrona -ya lo mencionó antes-¡Es desordenada! y  su inconsciente está lleno de huecos y recovecos, y escribe y trae, y saca y pone, como quien cocina un verdadero puchero (¡qué rico en este invierno!)  La patrona eligió  hoy recordar a una escritora querida que murió el viernes, y no le adiós dice de cualquier manera, ¡no! Se lo dice como se lo dijo también un día  Gabriela Lasanta a la genia de Eladia Blazquez ¡Chau Poldy!

Poldy Bird tenía setenta y seis años, y se murió. Hubiera pasado como una necrológica más, sino hubiera sido que fue la escritora triste de los años setenta,  la señora que escribía cuentos tristes, que perdió a su mamá de muy chiquita y quien se hizo muy amiga de la señora melancolía, abriéndole su casa a lo largo de su vida y permitiéndole entrar muy tranquilamente.
Yo la quería mucho, por más que no era considerada  una "gran" escritora,  Poldy me había tocado en la fibra íntima y me gustaban sus cuentos tristes, la seguí siempre, desde la revista Vosotras que leía con fruición en la peluquería mientras acompañaba a la Gorda a hacerse los ruleros. Acompañar a mi madre era un  pretexto para ir acercándome al mundo de las mujeres, de la sexualidad, de los secretos bien guardados, de la estética femenina, y de la literatura escrita por mujeres, ya que en las revistas se publicaban muy buenos artículos. Aprendí a no llorar  al leer y a leer el cuento por el cuento mismo, aprendí a amar a los personajes, a adorar las locaciones de los cuentos, a  entender el amor entre las personas, de muy chica,  como buena curiosa que soy. Como niña que era. amé también  a Verónica y me desgarró saber que un día, también muy joven tuvo un ACV  que le quitó la vida, y la arrancó de su madre.  Un dolor gigante  entre muchos, muchos dolores que tuvo la escritora en su vida. 
Poldy también es muy querida por José, mi marido  y por mi,  porque uno de sus cuentos es "La casa donde me llamaban Poldita", un precioso relato sobre la casa de su abuela y de todo lo que su abuela inglesa le había enseñado. Cada vez que leemos ese cuento los dos lloramos, recordando nuestras propias abuelas, nuestras propias visitas a las casas de nuestras abuelas, todas comidas que nos hacían las abuelas, sus casas grandotas, las casas en  que hemos vivido y que ya no están y todas las caricias que ya nunca más recibiremos. ¡qué tontos, siempre terminamos llorando, pero nos damos cuenta también de cómo disfrutamos los dos esos cuentos y esos recuerdos bellos!


Te recuerdo hoy Poldy, escritora de la infancia y de la adolescencia, escritora de Vosotras, escritora gordita y con la cara redonda, igualita que la de la Gorda, mi madre. Te recuerdo y te agradezco que hayas escrito tus cuentos hermosos y llorosos. Sin quererlo  me has dejado un legado, el de escribir, el de escuchar y sentir felicidad en escuchar hermosas historias. Hoy te despido, sin tristeza, sólo con una lagrimita que se me escapa, y,
 desde el portal de una casa grande con galería inglesa, hoy, a mis cincuenta y siete, levanto los ojos al cielo para decirte ¡Chau Poldy!






domingo, 8 de abril de 2018

Al -siempre- encuentro con Mary Poppins


Día domingo de lluvia, al fin la lluvia para una tierra seca.


No estamos acostumbrados a estar  en casa mirando llover. Todos queremos aturdirnos y visitar  lugares llenos de gente, mirar vidrieras, comprar, pasear, tomar el auto, huir del hogar.

Para quien redacta éstas líneas es todo lo contrario. Ya un domingo es un regalo de bienestar y"dolce far niente", hacer sólo lo que a uno le gusta y para lo que uno esté con ganas. Mucho más si llueve y la cama o el sillón invitan al descanso y al placer.


  En la televisión presentan una película que me gustó y que por supuesto me llevó a la infancia, no me la pierdo y la veo por enésima vez, con la misma fascinación :  "Al encuentro de Mr Banks,  pero para ser mas directa  diré que es una peli en donde se trata la relación que tiene Walt Disney con la escritora Pamela Travers, australiana, y autora de las novelas para niños cuyo personaje principal es Mary Poppins. Una vez más disfruto del hacer de una obra de arte, la elección de los actores, la partitura cantada por los compositores, la búsqueda de las locaciones de la película, los actores protagonistas  que están fabulosos en sus actuaciones.  Todo me gusta, y me  emociona, es ése el quid, la emoción.
Estoy segura de que en el tiempo libre voy tomando los hilos de mi persona y ésos hilos me llevan por  caminos inesperados, a veces al futuro, cuando me permiten  pensarme como  señora con años, y  a veces,-las más- al pasado, al histórico y viejísimo pasado de la niñez, y ahí la encuentro a Doña Mary Poppins, sonriente y de lo más campante, con su impermeable oscuro, el paraguas y las botitas  impecables, volando feliz en el cielo londinense. 
 La película es del año 1964, pero creo  que el furor llegó a mi barrio un rato mas tarde, porque yo no me olvido de los momentos de juego con la muñeca, que no era mía obviamente, sino de mi amiguita de enfrente, Caroline,  a cuya madre francesa le debo muchísimo:  el hablar y haber estudiado esta lengua maravillosa, el francés y  el haber  conocido a las muñecas Barbie, no las americanas a quienes estoy vistiendo hasta hoy, sino a Barbie francesita, mas pequeña y menos sensual. El idioma francés y las muñecas, son  amores y pasiones que profeso hasta hoy.
Y hoy como ayer la película de  Mary Poppins retrata a la sociedad inglesa con todos sus  claroscuros, los padres que no se comprometían y que delegaban la educación de los chicos. El fin del siglo XIX y la era industrial, la desocupación y los bancos, las mujeres que deseaban tener voz y voto pero sobre todo como espectadores encontramos a esta encantadora   institutriz que viene a  reemplazar  en mucho a la madre en la educación, aportando a los niños el vuelo, las canciones, la magia.
Oh Mary Poppins  ¿En quién me harás pensar? Ja ja! indudablemente en mi propia gorda madre, tan ocupada en otras cosas y delegando la educación muchas veces en empleadas de la casa!
 Una institutriz cantora, aventurera, divertida, un regalo del cine y de un cerebro inquieto como el de Mrs Pamela Travers, Cuanto se lo agradezco!
  Los libros de Mary Poppins,las canciones, los actores  Dyck Van Dyke y Julie Andrews sin quererlo han decorado el cielo de toda mi infancia.  En ése cielo me vuelvo a encontrar
con mi amiga Caroline, con las calles del barrio universitario y obrero. Un barrio con caballos de hipódromo, con estudiantes, y con madres  de los años sesenta  que nos educaron con mucho amor, mucha cultura, y también un poquito de desentendimiento.
En la tarde lluviosa de domingo, hoy te volví a ver,  Mary Poppins,  y disfruté de saber que siempre vamos a ser  amigas!