lunes, 20 de julio de 2020
La gata que ya no me mira más.
Hoy estoy triste, muy triste.
El día está gris y plomizo de invierno, y aunque es el Día del Amigo y todo el mundo festeja, yo no. Hoy murió mi gata, Petra. La historia es tonta, yo no tenía una gata para mí, ni tampoco quería tenerla, en tiempos en donde yo trabajaba normalmente, no quería atarme a un cariño nuevo, en mi casa ya hay dos perras que vinieron aquí, no de raza sino perras buenas, y que ya viven contentas, y además hay un gato, Frodo, que es un gato grande, bastante salvaje, pero tierno y demandante como todos los gatos.
Mi hijo Nicolás dijo un día que "le gustaría tener un gato negro", unos días después en uno de los Hogares donde trabajo, una señora de la limpieza comentó tener gatitos nuevos y uno de ellos era negro, así es que Petra, -que más tarde nos dimos cuenta que era gata- vino en un bolsito a nuestra casa. Era dulce, arisca también, cazaba palomas y le gustaba el parque. Muchas veces la encontramos escondida bajo un árbol panza arriba. Frodo fue el padre de los gatitos que engendró y que pudimos dar, le quedó uno solito para amamantar y que se fue hace poco, Frankie, rayadito como su papá.
Y Petra se quedó en nuestra casa. Durante su vida le compré comida, la llevamos al veterinario, le puse una caja para dormir en días fríos y la mimé bastante. Nos acompañó en las caminatas cotidianas de esta eterna cuarentena, saltando y esperándonos en tramos donde ella estaba, escondida y divertida. A veces corría junto a nosotros y cruzando nuestro paso, teníamos miedo de tropezar y caernos, ¡ay Petra!
Sinceramente no tengo consuelo, creo que soy una persona fuerte,porque a menudo escucho testimonios duros de mis alumnos, de la gente vieja, también tengo angustia como todo el mundo y procesiones que van por dentro, soy un ser sensible y siento la vida en toda intensidad, y aún así es difícil que yo llore, sin embargo ahora tengo muchas ganas de llorar por Petra, por la gata negra que estará en otro mundo, caminando por un verde parque lleno el aire de pajaritos que cantan.
Como para dejar algo de alegría en esta tarde tan espantosa me acuerdo de un poema de Elsa Bornemann
Del libro Disparatario
Gata que mira a niña que mira a Gata
La gata me mira
¿qué quiere decirme?
Tal vez un poema
Intenta pedirme
O será que sabe
Que hoy me siento triste
Y busca maullarme,
Me dí cuenta. ¿Viste?
Seguro esta noche
Sin mí en el tejado
Contará a otros gatos
Lo que me ha ocultado
Y unirá mi pena
a su propia sombra
Mientras doña Luna
Reteja su alfombra
Mirada redonda,
Cola que se estira,
Un miau de silencio
La gata me mira
Seguro esta noche,
Sin mí en el tejado
Contará a otros gatos
Lo que me ha ocultado...
Ahí está Elsa, tan hermosa, con esa sonrisa tan linda, me da calorcito en esta tarde en que he perdido a Petra, mi querida gata negra, Petra, tan mía, te voy a extrañar mucho.
viernes, 29 de mayo de 2020
Te estoy extrañando, ciudad. (la patrona extraña caminar)

Dura cuarentena impuesta en el país, no nos animamos a salir, y nos obligan a quedarnos cada cual en su casa, no todo el mundo está cumpliendo, tal vez por tener que trabajar o por querer salir de una vez, lo cierto es que no hay confiterías, tiendas de ropa, cafés, cines, Por otra parte el virus se esparce silenciosamente en ambientes vulnerables, villas con carencias, espacios de trabajo, y cada día aumentan los casos en distintas partes de Córdoba, es un virus muy contagioso y se prioriza el tiempo que se gana guardando camas, respiradores, médicos y recursos para pacientes realmente graves. En lo personal, todavía no he agotado todas las muchas cosas para entretenerme, aún me quedan miles de cosas por hacer de las que hacía en los ratos que me quedaban del trabajo.
(El tiempo libre es fundamental en la vida de la patrona, ella desde niña lee, juega, hace collares, pinta, cocina, y obvio juega con sus muñecas, aunque... ustedes saben, la patrona va a cumplir SESENTA AÑOS en enero) Ahora nos encontramos que esta patrona... Ahora extraña el centro, su centro de esta ciudad de cuatrocientos y pico de años.¡Así es! ahora le toca seguir hablando a ella.
Amo éste tiempo para mí, sin embargo, confieso que extraño el centro.
Acostumbrada desde todos los días a trabajar fuera de casa, a tomar ómnibus, a disfrutar del viaje al alba, la oscuridad y la intimidad del transporte, mirar las caras dormidas, pensar en ésa gente humilde y sencilla que va a su trabajo o a sus obligaciones cada mañana, y aprovecha ese ratito para dormir, Me encanta y no es mi caso, en esos viajes de quince kilómetros me voy poniendo al día con el celular y las noticias, leo la prensa de mi ciudad, de mi país y hasta algunos periódicos del mundo, es el espacio de soledad, de intimidad frente a lo inmenso de este universo y sus problemáticas que yo no podré resolver. Llegar al centro de la ciudad es un segundo de encuentro acelerado, bajar, oler el olor del café de las cafeterías del alba, caminar rápido hacia el trabajo, el reloj marca los segundos inexorables, en la caminata se siente el frío o el calor, Y llegar, tomar ahí en la oficina el café o el mate junto a los compañeros, hablar de lo que nos ha pasado en la vida, encarar el día que comienza.
¡Como extraño esos momentos! El Corona Virus y el aislamiento me regalaron tiempo en casa, pensar, caminar entre las hojas, escribir, leer, descubrir autores y obras, pero extraño el andar sin rumbo un rato por las calles y encontrar estas pequeñas maravillas de mi ciudad como la ventanita de la foto, que tiene alrededor de trescientos cincuenta años, o tal vez más. Caminar, ir de cuadra en cuadra mirando vidrieras, oler los olores conocidos y que uno no se quiere perder, el praliné en la esquina, las panaderías, el olor a jabón de las lavanderías de ropa, ¡hasta el olor de los vehículos lo extraño a mares!
Los días pasan y las horas corren inexorables, a todos se nos pasan volando las jornadas y a menudo tenemos la sensación de que no hemos hecho nada de "importante" durante este día, pero sí, sí hemos hecho, lo que pasa es que es OTRO el parámetro de medida. Antes trabajábamos, dábamos clases, escribíamos proyectos, conversábamos con nuestros compañeros de trabajo y volvíamos a nuestras casas exhaustos y a penas comíamos una comida rápida intrascendente, luego a descansar o tal vez mirar un programa de televisión, y dormir para retomar la rutina al otro día.

Ahora degustamos el día. Miramos por la ventana, hablamos por teléfono con quienes nos queremos y disfrutamos también la charla, preparamos algo de comer y hay esmero en el preparado, tal vez improvisamos alguna receta que vimos en la web. Tenemos en cuenta nuestro cuerpo y en la medida de las posibilidades hacemos gimnasia, yoga o caminatas, y pensamos, pensamos y pensamos en el momento en que ésto pase, Cuando podamos comer con amigos, volver a los museos, ver a nuestros parientes, ¡ir a comprar ropa o zapatos! y trabajar en nuestro trabajo u oficinas. Sobretodo, ver a nuestra ciudad en toda su dimensión, Córdoba, ciudad de la patrona, doctoral y antigua ciudad, tan maltratada por sus habitantes, ojalá este momento de cuarentena nos haya servido de algo. Ojalá.
sábado, 9 de mayo de 2020
Lo inesperado, el Coronavirus.
Verano del 2020
Los días pasan en el verano. Uno se levanta no tan temprano, mira a su alrededor, se despereza y recuerda si ha pasado una noche bien dormida o una noche entrecortada. Las estrellas y la luna veraniega nos impregnan de oscuro y nos alcanzan hasta el nuevo día, por eso las mañanas están con nosotros. El calor diurno nos hace desear el abrazo de la noche, poco a poco los días van transcurriendo, vienen lluvias, mojan la tierra y se desprende ese olor... ese olor del ozono que nos invade y nos llena de felicidad, ¡el olor de la tierra mojada!
Y así va llegando febrero, la luz disminuye por mas que haga calor, el sol tiene otra luminosidad. Lo bueno? Es que retomamos poco a poco el ritmo del año, y recordamos días ociosos de enero y diciembre. Lo malo? Es que empieza el año! con su vértigo y rutinas, con el marco, con despertador tempranero, en fin... Se terminó la paz y el regalo de las vacaciones.
Agradecida a la Vida por poder ver con estos ojos el paso de los días.
( Texto guardado en borrador antes de lo que paso a relatar en el texto que sigue).
Casamiento de nuestro hijo mayor. Durante el mes de febrero fuimos preparando nuestra casa y a la vez trabajando sin denuedo con las fiestas que se habían contratado, el 29 se casaron Santi y Alejandra, en un año bisiesto, nuestro primer hijo casado, una felicidad inmensa.
Comienza marzo 2020
poco a poco nos fuimos percatando de los cambios, poco a poco la prensa nos fue llenando de noticias. Infectados, mercados cerrados, casos, hospitales, y la frase tan temida que nos llegó en la noche del jueves diecinueve de marzo: "a partir de las cero hora de esta noche se decreta un aislamiento social obligatorio", aislamiento, #quedateencasa , la casa como refugio contra la enfermedad, estar entre nosotros, cuidarnos. hicimos sin embargo dos casamientos más (que no deberíamos haber hecho, pero fueron permitidos por las autoridades municipales, y fueron los últimos, luego siguió la cuarentena, el aislamiento. y aquí estamos los tres. en casa, adentro.
Nosotros somos José, Nicolás nuestro hijo y yo. Los tres, tenemos nuestras rutinas, dormimos bien, tratamos de comer rico y variado y de tener espacios de creación.
Los primeros días ordenamos esta casa. Nuestra casita de arriba, la que -justamente, con sorna llamamos "La Casa de Ana Frank" nos divertimos con el hecho de no ir a trabajar y poder acostarnos un poco más tarde, de manera a levantarnos no tan temprano y tener otra dimensión del día. Poco a poco el tiempo fue pasando y vinieron días feriados que estábamos adentro, estuvimos sin semana santa ni huevos de Pascua, todo era igual, pero lindo, no extrañé mucho el afuera, hacía tanto tiempo que necesitaba tiempo, tiempo para mí, ¡para estar sin hacer nada!
Y lo cierto es que nunca he estado sin hacer nada, máquina de trabajar, armé prontito un grupo de wats app con mis alumnas, en donde les dí tareas de lectura y escritura, eso las mantiene divertidas y algo exigidas, el grupo se llama Escritoras a distancia, y hay muchos logros, se escribe, se aprende y se piensa bastante, y sobre todo:¡¡¡Estamos Juntas!!!
Mi querido y viejo blog de la Patrona se verá mas poblado de notas, porque lo que pasa es muy fuerte, ahora en la casa ya somos cuatro pues también vive con nosotros Ignacio, que estaba con su novia y una amiga de ella en una casa grande, y decidió venirse para acá, al caserón con bosque, ¡qué lindo, uno más y cerquita!
Abril 2020
En Saldán, nuestro pueblito cercano, a penas un kilómetro, hubo un brote de Coronavirus, sesenta y cinco personas se contagiaron por un médico que sospechó ser portador asintomático de la enfermedad, pidió hacerse un hisopado y dio positivo para Covid19, ya había estado atendiendo en geriátricos y con pacientes propios grandes, fue un horror, porque dejamos de ir al pueblo, y poco a poco nos enteramos por la prensa que van muriendo algunas personas contagiadas. Muy triste.
Mayo 2019
hace ya cuarenta y pico de días que estamos bajo aislamiento, y hay páginas y páginas para leer, filosofía, pensamiento. Pero yo estoy abocada a la facultad de lenguas, ya que estoy cursando Literatura francesa II, CulturaII y hasta Lengua Francesa V. Algún día terminaré, dejo en pausa, anoche nuestro presidente anunció que la cuarentena sigue hasta el veinticuatro de mayo. Era de prever, los contagios continúan pero muy paulatinamente, no como el espanto de los otros países, Brasil por ejemplo, terrorífico, no solo el Coronavirus mata a las personas sino que también están aprovechando para deforestar el amazonas, qué mundo que nos espera.
El año pasado releí Candide, de Voltaire, escrito en el siglo XVIII y la tremenda conclusión a la que llega Cándido después de pasar mil vicisitudes, terremotos devastadores, viajes por el mundo, la maldad de la gente, pestes, encuentros y desencuentros, es: "hay que cultivar su propio jardín. Toda una reflexión que viene perfecto en estos tiempos para tener en cuenta y estar presente en el mundo, ser solidario, empático, tener en cuenta la realidad del otro en toda su dimensión, pero hay que también retirarse a un lugarcito propio y cultivar su jardín verdadero o simbólico, abonar la tierra, crear el abono, limpiar de malezas, sembrar semillas buenas, y detenerse a ver crecer las plantas, las hortalizas, las flores. Inmenso Voltaire!
Y así va llegando febrero, la luz disminuye por mas que haga calor, el sol tiene otra luminosidad. Lo bueno? Es que retomamos poco a poco el ritmo del año, y recordamos días ociosos de enero y diciembre. Lo malo? Es que empieza el año! con su vértigo y rutinas, con el marco, con despertador tempranero, en fin... Se terminó la paz y el regalo de las vacaciones.
Agradecida a la Vida por poder ver con estos ojos el paso de los días.
( Texto guardado en borrador antes de lo que paso a relatar en el texto que sigue).
Febrero del 2020
Casamiento de nuestro hijo mayor. Durante el mes de febrero fuimos preparando nuestra casa y a la vez trabajando sin denuedo con las fiestas que se habían contratado, el 29 se casaron Santi y Alejandra, en un año bisiesto, nuestro primer hijo casado, una felicidad inmensa.
Comienza marzo 2020
poco a poco nos fuimos percatando de los cambios, poco a poco la prensa nos fue llenando de noticias. Infectados, mercados cerrados, casos, hospitales, y la frase tan temida que nos llegó en la noche del jueves diecinueve de marzo: "a partir de las cero hora de esta noche se decreta un aislamiento social obligatorio", aislamiento, #quedateencasa , la casa como refugio contra la enfermedad, estar entre nosotros, cuidarnos. hicimos sin embargo dos casamientos más (que no deberíamos haber hecho, pero fueron permitidos por las autoridades municipales, y fueron los últimos, luego siguió la cuarentena, el aislamiento. y aquí estamos los tres. en casa, adentro.
Nosotros somos José, Nicolás nuestro hijo y yo. Los tres, tenemos nuestras rutinas, dormimos bien, tratamos de comer rico y variado y de tener espacios de creación.
Los primeros días ordenamos esta casa. Nuestra casita de arriba, la que -justamente, con sorna llamamos "La Casa de Ana Frank" nos divertimos con el hecho de no ir a trabajar y poder acostarnos un poco más tarde, de manera a levantarnos no tan temprano y tener otra dimensión del día. Poco a poco el tiempo fue pasando y vinieron días feriados que estábamos adentro, estuvimos sin semana santa ni huevos de Pascua, todo era igual, pero lindo, no extrañé mucho el afuera, hacía tanto tiempo que necesitaba tiempo, tiempo para mí, ¡para estar sin hacer nada!
Y lo cierto es que nunca he estado sin hacer nada, máquina de trabajar, armé prontito un grupo de wats app con mis alumnas, en donde les dí tareas de lectura y escritura, eso las mantiene divertidas y algo exigidas, el grupo se llama Escritoras a distancia, y hay muchos logros, se escribe, se aprende y se piensa bastante, y sobre todo:¡¡¡Estamos Juntas!!!
Mi querido y viejo blog de la Patrona se verá mas poblado de notas, porque lo que pasa es muy fuerte, ahora en la casa ya somos cuatro pues también vive con nosotros Ignacio, que estaba con su novia y una amiga de ella en una casa grande, y decidió venirse para acá, al caserón con bosque, ¡qué lindo, uno más y cerquita!
Abril 2020
En Saldán, nuestro pueblito cercano, a penas un kilómetro, hubo un brote de Coronavirus, sesenta y cinco personas se contagiaron por un médico que sospechó ser portador asintomático de la enfermedad, pidió hacerse un hisopado y dio positivo para Covid19, ya había estado atendiendo en geriátricos y con pacientes propios grandes, fue un horror, porque dejamos de ir al pueblo, y poco a poco nos enteramos por la prensa que van muriendo algunas personas contagiadas. Muy triste.
Mayo 2019
hace ya cuarenta y pico de días que estamos bajo aislamiento, y hay páginas y páginas para leer, filosofía, pensamiento. Pero yo estoy abocada a la facultad de lenguas, ya que estoy cursando Literatura francesa II, CulturaII y hasta Lengua Francesa V. Algún día terminaré, dejo en pausa, anoche nuestro presidente anunció que la cuarentena sigue hasta el veinticuatro de mayo. Era de prever, los contagios continúan pero muy paulatinamente, no como el espanto de los otros países, Brasil por ejemplo, terrorífico, no solo el Coronavirus mata a las personas sino que también están aprovechando para deforestar el amazonas, qué mundo que nos espera.
El año pasado releí Candide, de Voltaire, escrito en el siglo XVIII y la tremenda conclusión a la que llega Cándido después de pasar mil vicisitudes, terremotos devastadores, viajes por el mundo, la maldad de la gente, pestes, encuentros y desencuentros, es: "hay que cultivar su propio jardín. Toda una reflexión que viene perfecto en estos tiempos para tener en cuenta y estar presente en el mundo, ser solidario, empático, tener en cuenta la realidad del otro en toda su dimensión, pero hay que también retirarse a un lugarcito propio y cultivar su jardín verdadero o simbólico, abonar la tierra, crear el abono, limpiar de malezas, sembrar semillas buenas, y detenerse a ver crecer las plantas, las hortalizas, las flores. Inmenso Voltaire!
martes, 29 de octubre de 2019
Hoy
Hoy
Hoy es octubre, día de la madre, cumpleaños varios de las amigas y de la gente muy querida.
Hoy es casi fin de año, se terminan las clases, los alumnos que están cansados. Octubre es calor y la explosión de perfumes de jazmines, explosión de colores y la sombra olorosa del Paraíso. Hoy es octubre de un año fabuloso, un año de amor y sacrificio, duro, pero con tanta felicidad que provoca sentimientos de culpa, un año feliz en que los hijos están bien, y hay proyectos buenos.
Hoy, en octubre y después de muchos meses quien era la Patrona y ya no lo es más, se pone a escribir y a disfrutar éste mes de octubre.
Se acaba de teñir ella misma la canas que le asoman en la cabeza, ya imaginando que pronto se hará reflejos para que los pelos blancos se entremezclen a los mas claros y poco a poco pueblen una cabeza de sesenta años, -no sé- se dice, -lo pienso, por lo menos-.
Ahora ya mira desde arriba la empresa que creó -y la disfruta-, y esa misma señora planta rosales recordando a Voltaire, a quien acaba de estudiar, "Hay que cultivar nuestro jardín", se dice, mientras riega y se moja los pies, porque mientras una va podando, regando, cavando y plantando, también va trazando el destino propio y el destino del mundo que una quiere tener. A menudo los ojos de esta señora se llenan de lágrimas cuando recuerda personas que no están, o acontecimientos pasados, la infancia de sus hijos, las ausencias, es parte de la vida el que haya cambios, y ¡cuando mas crecemos mas rápidamente se suscitan los cambios!
Entonces... brindemos por los cambios, por las canas, los nuevos dolores de este cuerpo que dura. Los cambios de rutinas, los nuevos amigos. Los nuevos viajes que emprendamos, Brindemos. sonriamos con todos nuestros dientes y nos abracemos a los afectos, -"Eso es lo que siento yo en este instante fecuuuuuundo"- Piensa esta señora recordando a su Violeta Parra, tan fea, y tan inmensa, Violeta de Chile y de América, enorme y querida, tan
dentro de su almita y de su corazón.

martes, 19 de febrero de 2019
Las Bibliotecas que frecuenta una Rata
Antes de que empiece el año laboral, siempre es conveniente en toda casa, hacer un recorrido por los lugares que uno nunca ve y revisar si están bien o deparan sorpresas. Mirar un muro que se humedece a causa de un caño, podar una enredadera que se trepa mas allá de lo que debe, expulsar a los insectos que hacen nidos en los rincones.
Mientras la patrona tiene un tiempito revisa, ordena, limpia el lugar donde vive, friega objetos para que recuperen brillo, y supervisa sectores en donde ella misma puede acumular. La patrona se sabe acumuladora, y tiene que descartar cosas que no le son útiles -no sin pesar-, ya lo sabe. La patrona no es de las seguidoras de Marie Kondo, por más que se lo proponga una y mil veces.
Lo que ella ama son sus libros, algunos los guarda desde que era chica, desde su adolescencia, de muchos ya de desprendió para que otros los disfruten. No quiere soltar por nada del mundo "El Tesoro de la Juventud" Joya que servía para niños sin televisión de 1930, con maravillosas ilustraciones de arte, grabados de famosos artistas, poesía de la buena, y miles de consejos, cuentos e historias con los que la patrona trabaja desde chiquita. Mientras revisa y quita la tierra de sus bibliotecas caseras, la patrona se va preguntando ¿De donde me vendrá este amor por los libros? ¿Porqué me cuesta tanto tirarlos o desprenderme de ellos? O más bien, para darle una vuelta a la pregunta: ¿ Es que siempre voy a estar cuidando bibliotecas, propias o ajenas? Porque además, en su trabajo a la patrona le ha tocado en suerte limpiar, estimular a la lectura, impulsar el leer como acto, tanto para sus hijos, como para sus alumnos viejos.
En un atisbo de lucidez, la patrona se percata de que en Horóscopo chino es una rata. Una rata para los occidentales es un animal temido, combatido, odiado, no así para los chinos, que encuentran virtudes en el pequeño roedor que comparte su nicho gastronómico con el hombre. Para los chinos la rata es curiosa, intrépida, guardadora, audaz e inteligente. ¡ Muchas virtudes! tal vez sea por eso que a la patrona le cuesta tirar y desprenderse.
Hoy, justamente encontró en una biblioteca de las que ella ordena una belleza, un libro de la escritora cordobesa Leonor Mauvecin, que se ocupaba de la Rata, en una preciosa poesía
LA
PIEL DE LA RATA
He
gastado mi sudario de muerte y espanto
En la
ciudad del flautista. Romilio Rivero
¿Qué arca congrega tu rumor de siglos?
Pestes y miserias convocan tu nombre.
Hija del escarnio y del olvido.
¿Qué es tu piel?
Sólo un segmento oscuro de la nada
Un manojo parduzco que se arrastra.
Una sombra perdida en los lupanares inmundos
Sin embargo perduras contra el estigma y el odio.
Contra los espasmos del asco.
Sombra que carcome los rincones del sueño
Déjame contemplar tu verdadera estatura.
Tú que roes el escondrijo de la noche
Y miras por el ojo la luz que todos ignoramos.
Tú que dispersas fantasmas
En el punto más álgido del camino
Donde todos abandonan.
Donde la parca arrastra su manto
Y alerta las lechuzas bulliciosas del miedo.
¿Acaso no acechas desde la soledad y en el
territorio
De las sombras conservas tu estirpe destronada?
¿Acaso no vagas hambrienta y sobre los escombros
Quiebras lo imposible?
¿Acaso no bailas junto al encantador que renueva
milagros
En el sortilegio de su flauta mágica?
Sombra de la noche que escarbas debajo de la piedra.
Entre los recovecos plagados de bestiarios y
lunas.
Entre los danzarines y las mariposas fugaces.
Entre los insectos alados que traspasan la aurora.
Entre todos los seres que se extinguen,
Repudiada
y maldecida, sobrevives.
Leonor Mauvecin. Poeta de Córdoba.
Súbitamente y al degustar estos versos venido de un libro que salió de una vieja biblioteca, la patrona recuerda el cercano paseo a Villa Ocampo. ¡Qué placer en esa enorme biblioteca!
Porque, aunque pasen los años y la vida, la actividad de sentarse y leer es uno de los placeres más grandes que nos puedan pasar, el tiempo que pasa sin que nos demos cuenta, el mundo se amplía, viajamos, amamos, sufrimos, crecemos, aprendemos gracias a los libros.
jueves, 14 de febrero de 2019
¡Escapada!
A veces viene muy bien escaparse.
La escapada es algo súbito, se da de repente y uno tiene que decidir, si se prende en la huída o se queda en lo real y tranquilo de la rutina. A veces no se tienen los medios, por momentos no es fácil dejar el entorno. Sin embargo a menudo sentimos que la vida nos habla con un un cuchicheo al oído en donde nos dice como en un susurro: "¡veni!" o mas vale..."¿Vamos?" Y está en uno decir que sí o que no al placer de la escapada. Y por supuesto asumir todas las consecuencias de la vuelta a la rutina.
Este fin de semana de febrero que pasó pude escaparme a Buenos Aires con Gabriela, mi prima.
Hacía mucho, pero muchísimo tiempo que no me escapaba, creo que la última vez fue en el año 2013 cuando fuimos a Oncativo con las viejas amigas, apenas dos días de largas charlas en un otoño inolvidable. A Gaby no la había vuelto a visitar desde hacía un tiempo y ya quería conocer la casa en donde se ha mudado junto a su familia, el barrio tiene un nombre sugerente: Olivos. Sugiere calor, España, aceitunas, Andalucía, García Lorca, (a la Patrona todo le es sugerente, ella... feliz con las palabras que le dicen cosas), y así, como quien no quiere la cosa, hablé con mi marido, que estaba en esos días con la tensión un poco alta por estrés, y sin culpas, ni mirar para atrás, abordé con Gaby un auto con destino a Buenos Aires. Ya volvería luego a cuidar de mi amado, de mi casa y todo lo demás.
Fueron tres días de calor y actividad, charlas, paseo.
La cultura se apoderó de mí. La pintura, escultura, los museos. Confieso que desde septiembre del año 2018 estaba loca por ir a ver la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes la muestra de William Turner. Porque adoro a Turner desde que soy niña, adoro la pintura inglesa, el sigloXIX
y me moría si no la veía. Por suerte pude escaparme, no puedo describir la emoción que sentí al observar las acuarelas, los paisajes de mar, los naufragios, los ocasos. Sentí que era eso lo que me hace vivir.
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| belleza! |
El sábado fuimos con Gaby a visitar a una amiga, Nuna Mangiante, con quien aprendimos el Arte del grabado cuando niñas, en el taller de Marta Gamond, luego en la adolescencia jugamos al Hockey y compartimos deporte y amigos, y ya no nos vimos mas, pero ella devino en una artista plástica importante, que vive en Villa Crespo. Las tres tomamos té, riéndonos del pasado, recordando las buenas y las malas, hablando de las familias, del arte y de nosotras, pasamos una tarde hermosa que la recordaremos siempre.
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| las tres amigas! |
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| Nuna con Mate |
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| Mi querida Gaby |
Además de los dos hijos de Néstor y Gaby con sus respectivos amores.
Ahí mientras comíamos preparé una segunda escapadita dentro de la escapada, luego del postre los chicos me llevaron a Beccar, donde está Villa Ocampo, la magnífica residencia de Victoria Ocampo, la escritora argentina y editora de la revista Sur.
Me es muy difícil describir lo que sentí. El sol de la siesta reverberaba en el césped, en las hojas de los ombúes, en las tejas de la enorme casona.
Hacía un calor brutal, que impedía o al menos desganaba el paseo externo, y al contrario, invitaba al reparo del hogar con la frescura de sus paredes. El parque de la Villa Ocampo es fabuloso, con la sensualidad de nuestra flora y la visión del paisajismo europeo, ni bien franquear los escalones de entrada, puedo decir que adentro uno se sentía en un palacio. Si bien había visitantes y turistas, atentísimos guías de turismo que explicaban muchos detalles, al recorrer la residencia se percibía que todo era impecable, sorprendente y maravilloso.
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| la fuente francesa. |
La visita a la Villa Ocampo, y todo lo que aprendí, me dejó profundamente inspirada. Les dejo unas fotografías de ese domingo inolvidable.
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| La habitación de Victoria, su televisor, sus sillas. |
¡Escaparse! Por un ratito huir de la rutina, animarse a ver, a oler, a percibir otra geografía, otros rumbos que nos hagan pensar de otro modo. Escaparse con buena compañía, con amigos o pareja o con hijos, pero por un momento salir, descubrir un paisaje desconocido, comer platos que antes no habíamos comido, ver arte, charlar con desconocidos. todo eso es justamente:¡ESCAPAR!
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